Adiós a Gabo

Macondo ha perdido a su ciudadano más ilustre y los Buendía al miembro más notable de su familia. El realismo mágico ha quedado huérfano. Sin embargo, su semilla seguirá viajando y recalando en la fértil tierra de la imaginación de los futuros autores como lo ha continuado haciendo, hasta ahora, en la de muchos de los representantes de  la actual generación de escritores latinoamericanos.

Voces hay que comparan a Garcia Márquez con Miguel de Cervantes y Cien años de Soledad con El Quijote. Vano intento ese de querer aprehender la importancia de la obra marquiana recurriendo a símiles imposibles. Tanto Márquez como su obra se definen a sí mismos y nadie osará poner en duda el hecho de que, en lo que a la  historia de la literatura en lengua Española se refiere, habremos de hablar de un antes y un después de García Márquez.

También la literatura universal ha de guardar el luto. La obra de Márquez no admite límites; su esencia no entiende ni de lenguas ni de culturas porque habla del Hombre, de su Naturaleza y de su Historia. Y sin embargo…  es el genio del idioma, la extrema y depurada riqueza de nuestra lengua, lo que determina su talante sublime y único dentro de esa universalidad.

Vencido por los años y la enfermedad, Gabo ha acabado capitulando. Su espíritu ha abandonado el mundo de los sentidos para reposar, por siempre, en los bucólicos dominios del Parnaso. Su figura continuará siendo inmortal como inmortales lo son Macondo y todos los Buendía.

Texto: Francisco Hermosín

De libros y delirios.

Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor.

Foto de Eneas de Troya Creative Commons License

La figura de mi abuelo paterno sentado en la salita de casa, de espaldas a la ventana del patio, leyendo desde el amanecer hasta el mediodía el periódico y desde la sobremesa hasta el anochecer las páginas de un de sus libros es, quizás, una de las imágenes más queridas y entrañables de cuantas conservo de mi infancia.

Recuerdo, sobre todo, un libro; un mamotrético infolio encuadernado en plena pasta española patinada por el tiempo, lustrosa de tan acariciada por unas manos que ya debieron soportar, en el pasado, otras cargas de más etérea pesadez contra las que su reiterada lectura debió constituir un placentero refugio. Esa Historia de Los Estados Unidos de América escrita por César Cantú, publicada por Gaspar y Roig en 1870 es, cuarenta y tres años después de la desaparición física de mi abuelo, uno de los más importantes inductores de los recuerdos asociados a su figura y a los momentos que vivimos juntos.

Navegamos hoy en las aguas turbulentas de una época delirante en la que la realidad del libro se redefine y se reinventa. 

El abandono progresivo del papel como soporte primordial de la palabra escrita parece prometer, y promete, una época gloriosa marcada por el advenimiento de una democratización creciente en el acceso a la escritura (de libros) y a la lectura (de esos mismos libros). Aquellos que producen, que crean e inventan esas combinaciones de ideas y palabras que, revistan la forma que revistan, seguiremos llamando novela, ensayo, cuento, poema…, seguirán estando ahí, detrás de la pantalla de nuestro lector digital, más etéreo, eso sí, tan impalpables como los pensamiento surgidos de la sinergia de la neuronas de sus respectivos cerebros.

Cabe esperar que la influencia de las nuevas tecnologías no termine disipando del todo esas inclinaciones, tan humanamente fetichistas, que sigan haciendo lícito pensar en el libro como en el ídolo material de la devoción de nosotros los lectores. Los libros en papel hablan de sus dueños, de aquellos a los que vimos afanarse en su lectura y de aquellos otros a los que solo nos es dado intuir a partir de las trazas más o menos tenues que en ellos dejaron con intención o por simple descuido. Un libro es memoria y, de uno u otro modo, el Día Mundial del Libro es el día Mundial de la Memoria.

¡El próximo 23 de abril, celebra la memoria celebrando el Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor!

Texto: Francisco Hermosín

Las Arterias de don Fernando, de Gloria Macher

Las Arterias de don Fernando, novela presentada en el Centro Cultural de la Universidad Católica del Perú en junio de este año 2013, es la primera obra literaria publicada de Gloria Macher. Sus críticos manifiestan que ha logrado lo que muchos escritores consagrados no pueden conseguir, que es cautivar de principio a fin.

Sabemos por la escritora que el nacimiento de las arterias de don Fernando sucedió unos años atrás cuando comienza a desarrollar varios personajes en una serie de cuentos cortos. 

Hace dos años decidió juntarlos, se conocieron, unos se quisieron, otros se odiaron, y al final todos se encontraron en una misma historia.

Las arterias de don Fernando trata sobre los límites del poder del dinero y la liberación del individuo. 

El personaje principal, Efraín González Cajacay, un tipo maquiavélico, excéntrico pero inolvidable, es un huaracino de orígenes muy humilde que consigue alcanzar un poder fabuloso en la industria cementera del Perú y del mundo. Lo consigue no solo porque las arterias de don Fernando le dan los fondos financieros necesarios sino, sobretodo, porque es un tipo sumamente brillante y aprende rápidamente a navegar entre las normas, las contradicciones, los prejuicios raciales y sociales impuestos por la sociedad que lo rodea y, con una inteligencia magistral, consigue rápidamente infiltrase y manipular las altas esferas sociales del Perú y lanzarse a conquistar el mundo.

Escrita en un lenguaje coloquial, los temas de tenor altamente filosófico y críticos de las disparidades sociales son tratados de manera autentica, con candor e ironía. 

 La ficción aparece mezclada con la realidad de manera sutil y envuelta de un humor deleitable. Aunque la historia ambientada en los años setenta y ochenta se sitúa en el Perú, los problemas del racismo, integración social y la ambición desmesurada son universales. El tratamiento de éstos en la novela nos incita a reflexionar sobre diferentes problemáticas sociales y la condición humana en nuestras propias sociedades.

La novela crea un puente de solidaridad y reconocimiento entre las diferentes sociedades en el mundo de hoy. 

La ambición desmesurada de Efraín nos permite cuestionarnos sobre la busca de felicidad dentro de la sociedad de consumo en la que vivimos, dentro de este exceso de bienes que nos rodea y la efímera satisfacción puntual que nos da este consumo. 

Efraín, una mezcla de Hamlet y Dorian Gray pero con sabor peruano, nos hace ver que nuestra felicidad no depende de lo que tenemos, de lo que consumimos, de los títulos que acumulamos pero de lo que somos, de lo que somos moralmente y espiritualmente.

Leer a Gloria Macher es incursionar en problemáticas intensas y serias pero manteniendo siempre la sonrisa y dejándonos continuamente al tanto del próximo acto innoble de su personaje Efraín, proveniente de la imaginación de esta escritora sumamente auténtica y creativa.

Un libro inolvidable.

Gloria Macher nació en Perú y reside en Montreal desde hace 30 años.

 Entrevista a Gloria Macher en el blog de Elga Reátegui:
http://elgareategui.blogspot.com.es/2013/08/gloria-macher-giramos-como-trompos-para.html
 

¿Qué libro leo a mi hijo esta noche?

– ¡Mamá, mamá, léeme un cuento antes de dormirme…!
¿Cuántas veces no escuchamos este pedido de nuestros hijos, y ya no sabemos de dónde sacar nuevas historias?
La editorial Verbum ha publicado este libro de Alejandro Alcalá, hermosamente ilustrado por Beatriz Entralgo, que recoge y actualiza numerosas historias extraídas del folclor y las tradiciones de diversos pueblos de América del Sur. La mezcla de realidad y ficción que caracteriza al Nuevo Mundo queda plasmada en estos cuentos de forma amena, con el embrujo del misterio o la magia de las leyendas y los mitos: La flor de lirolay (Argentina), Potosí (Bolivia), Las aventuras de la raposa y el tigre (Brasil), El Drácula latinoamericano (Chile), El castillo de maese Falco (Colombia), La Llorona (Costa Rica), La enseñanza de los ratones (Ecuador), La creación del universo y del hombre (Guatemala), El milagro de la lluvia de peses (Honduras), El sol y la luna (México), Filemón y los siete negritos (Nicaragua), El maestro Tintín (Panamá), Panambi y el ñandutí (Paraguay), El oro de los Incas (Perú), Los ancianos del estero (El Salvador), Tabaré (Uruguay), El hambriento jaguar y el astuto fuego (Venezuela).
De gran calidad formal y con bellas ilustraciones, que recuerdan la época de nuestra niñez, este título y otros de la misma colección, merecen formar parte de la biblioteca de sus hijos. Se entretendrán con amenas historias y se formarán  como futuros lectores:
Los mejores cuentos de Andersen (versiones del poeta Eliseo Diego)

Algunas cualidades de nuestros amigos los libros.

Gran amante de los libros, Francisco Rodriguez Marín destacaba algunas de las cualidades del libro en un artículo titulado Apología del libro. Originalmente publicado en el periódico español ABC allá por los años treinta del pasado siglo, sería reeditado en 1943, junto con otras reflexiones relacionadas con los libros y la lectura, en un pequeño folleto titulado, como no podía ser de otro modo, De libros.

He aquí alunas de ellas:

  • El libro es siempre discreto: ¡jamás se entromete a dar consejo a quien no se lo pide! Al revés de lo que ocurre con muchas personas, que van por ahí arreglando el mundo cuando no son capaces de poner orden en su propia casa.
  • El libro nunca adula ni lisonjea a quien le interroga, como decía el rey Don Alfonso de Aragón, quien, preguntándole que consejeros consideraba más útiles, respondió sin vacilar: “Los libros”.
  •  Los libros, al contrario que los vicios, que esclavizan al que a ellos se entrega, hacen libre, moral y aun materialmente, a quienes los trata con fervor y perseverancia.
  •  Los libros son, a la par, comida que satisface y no harta: unos enseñan a vivir; otros enseñan lo que se ha de vivir.
    Así como para las enfermedades corporales hay altísimo número de medicinas, también hay muchas y muy eficaces para los males del espíritu: su botica son los buenos libros.
  •  Los libros son gran riqueza y exquisito deleite aun para las personas más desamparadas por la fortuna; y siendo de aquellos en que lo útil y lo dulce viven felizmente concertados, su lectura bastará para hacerles agradable la vida,

Resumiendo, y como decía Edmundo de Amicis, “una casa sin libros es un jardín sin flores”. Sin flores y sin frutos: porque en los libros, como en los naranjos, conviven simultáneamente el maduro y vitaminoso fruto y la flor de azahar con su fragante olor.

No está solo, sino muy bien acompañado, quien tiene abierto entre las manos un buen libro.

Encuentra ese libro amigo entre los miles de títulos de los que disponemos en Las Américas.

Llévalo contigo en tus vacaciones, en tus paseos al parque, en tus viajes en metro o en autobús, en tus visitas a la cafetería de la esquina, y déjale contarte sus más íntimas confidencias. Al pasar la última página te acabarás preguntando: ¿cómo es posible que hayamos tardado tanto en conocernos lindo como eres y tan lleno de cualidades?

¿Qué libro ha sido para tí inolvidable?

¡Déjanos tu sugerencia!

Francisco Rodriguez Marín: Apología del libro. En “De libros. Cinco artículos de Francisco Rodriguez Marín”. Imprenta de Prensa Española S.A. Madrid 1943

Yo, El Librero. Colofón a Metropolis Bleu 2013

 Soy El Librero, y mi tarea no deja de estar investida de cierto tinte de heroísmo. Nací en un pasado que ahora me parece remoto y vivo en un presente que nunca imaginé más futuro. Mi tendencia a conservar y perpetuar ciertos ritos de mis mayores me adscribe, muy a mi pesar, al grupo de los Anacrónicos, el de aquellos que todavía gustan de sentir el peso de un libro entre sus manos, de pasar sus páginas con una ligera y sutil rotación de la muñeca, de apreciar la sonoridad y la textura del papel en su roce con los dedos, de integrar el texto en el contexto de la geografía de ese continente que es el libro. Un continente de una vastedad sin límites, poblado por personajes a veces tan reales como los seres nacidos del vientre de una mujer, y en ocasiones tan imposibles que tan solo la capacidad de persuasión del escritor en su arte de tejer tramas y palabras les otorga el gran privilegio de existir.




El escritor nicaragüense Sergio Ramírez  poco antes de ser galardonado con el Premio Metrópolis Azul 2013

Brujos y magos de la palabra; hechiceros de la vieja casta de los escribas son quienes, a lo largo de la pasada edición del festival literario Metropolis Azul, nos han embrujado haciendo uso de sus ritos y sortilegios. Unos cuantos toques de sus “plumas mágicas” han bastado para subyugar a aquellos quienes, durante unos pocos días, decidimos abrevarnos de los manantiales de su escritura. Aún resuenan en nuestros oídos las voces de Ignacio del Valle, Sergio Ramirez, Gabriel Janer Manila, Mia Couto, Alejandro Saravia, Gilberto Flores Patiño, Maylis de Karengal…, combinadas todas ellas en una polifonía de lenguas y acentos que se diría especialmente diseñada para desmentir de una vez por todas el viejo mito de Babel.

Alejandro Saravia, Gabriel Janer Manila, Hug Hazelton, Sergio Ramírez y Gilberto Flores Patiño durante una lectura en español

Como remembranza de esos encuentros, fugaces unos, intensos otros, también nos quedan los libros, los de papel y tinta, que es como decir los de carne y hueso. Y en sus páginas de guarda, como una prolongación del alma del autor cristalizada en su personal caligrafía, una dedicatoria que quisiéramos creer impregnada de franqueza. Porque la literatura es un intercambio entre espíritus (Janne Teller, noviembre de 2007) y el libro un viaje a las profundidades del corazón humano (Ignacio del Valle, abril de 2013).
Ignacio del Valle y Diego Medina junto a los miembros del club de lectura Via Libri tras la presentación de Los demonios de Berlín

Soy El Librero, y mi tarea no deja de estar impregnada de cierto tinte de heroísmo, un heroísmo repleto de satisfacciones. Y si aún no has leído a Ignacio del Valle, Sergio Ramirez o Alejandro Saravia, no tienes nada más que pasarte por Las Américas, dónde estaré encantado de recibirte y ofrecerte las recomendaciones que necesitas. 

!Palabra de Librero!



Premio Metrópolis Azul 2013 – Sergio Ramírez

La presencia de autores hispanos en el festival Metropolis Bleu ha sido fluctuante a lo largo de los quince años de existencia que ahora cumple. 
Escritores del calibre del mexicanos Carlos Fuentes, a quien le cupo el honor de ser galardonado con el Grand Prix Metropolis Bleu 2005, el chileno Antonio Skarmeta, la guatemalteca Carol Zardetto, el salvadoreño Horacio Castellanos Moya o el español Manuel Rivas, por no nombrar sino aquellos que ahora me viene a la mente, nos han deleitado con su presencia y con sus palabras, mostrandonos su particular concepto del arte de hacer literatura, es decir, de entender la vida. 
En esta decimoquinta edición, Metropolis Bleu da un paso más en su reconocimiento a nuestra lengua gracias al establecimiento de un premio Metropolis Azul con el que se desea poner de relieve la obra de autores contemporáneos originarios de los diferentes horizontes del mundo hispano. 
Este primer premio será entregado al gran escritor nicaragüense Sergio Ramírez por su reciente novela La fugitiva, una obra que podría calificarse tanto de novela biográfica como de biografía novelada y que trata de reconstruir la vida de la escritora costarricense Amanda Solano. 
¿Quién fue realmente Amanda Solano? Vilipendiada por unos, adorada por otros, incomprendida por todos, Amanda Solano es en el fondo un misterio, una gran desconocida, y ello a pesar del estatus de personaje público que le otorgaba su trabajo de escritura y sus continuos escándalos. Mujer de belleza incomparable, enamoradiza, independiente y contradictoria, sacrifico lo que pudo haber sido una existencia apacible y confortable al decidir defender con uñas y dientes su propia libertad, su derecho a trazar su propio camino en un mundo de hombres y de castas. 
Los esperamos en el local de la Librería Las Américas
Sergio Ramirez recoge los retazos desperdigados de esa vida rota como si de trozos de un precioso jarrón chino se tratara. Y los recoge de manos de tres mujeres, antiguas amigas de Amanda Solano, para ensamblarlos pacientemente tratando de devolverle la forma que originariamente tuvo. Tres mujeres de caracteres muy distintos, cuyas versiones de los hechos difieren o coinciden, eso poco importa, sujetos como están sus recuerdos a la relación particular que mantuvieron con Amanda y a su propia comprensión de una única realidad, como si fueran los apóstoles de un ángel extinto. 
Sergio Ramírez da voz a estas tres mujeres modulando registros tan dispares que se diría salidos de tres plumas diferentes. Y el lector no puede sino leer y leer, gozando tanto de las truculencias y pormenores de la vida de Amanda Solano como de la particular alquimia con la que Sergio Ramirez consigue hilvanarla. 
Constituido gracias a la voluntad y al esfuerzo económico de la Sra. Ginny Stikeman gran defensora de la lengua española y de la cultura hispana, este primer premio Metropolis Azul, de una cuantía de 5000 $, será entregado a Sergio Ramirez durante la ceremonia que se llevará a cabo en los locales de Librería Las Américas el próximo viernes 27 de abril a las cuatro de la tarde. 
!Viva este emotivo momento con nosotros! 
Escuche una entrevista a la Sra. Ginny Stikeman sobre la motivación que la ha llevado a apoyar el premio Metrópolis Azul 2013.
 

Club del libro con Ignacio del Valle en Metrópolis Azul

Ven a descubrir los demonios que recorrieron Europa 

Tercer volumen de la trilogía de Arturo Andrade después de El arte de matar dragones y El tiempo de los emperadores extraños.
 ¿Quién eres Arturo Andrade? ¿Desde cuán lejos vienes arrastrando sobre tu desfigurada sombra los ecos de las derrotas que sin embargo han hecho de ti el héroe de lo cotidiano?
Descubriste el secreto de El arte de matar dragones logrando sustraerte al impúdico hechizo con el que la principesca dama poblaba los sueños de tu conciencia más lúcida.
¿A qué precio? ¿Al de acabar siendo presa de los desvaríos más sombríos, aquellos que constituyen la última trinchera en la que se refugia la razón? ¿Cuánto tiempo puede un alma rota continuar enfrentando su derrotado destino errando en un mundo en el que la muerte ha decidido instaurar su particular coto de caza?

Quizás tu heroísmo radique en las debilidades del Hombre, en las inconsistencias de su carácter minado por el temor y la duda. En eso y en las virtudes del Niño, que con el sagrado manto de su inocencia protege la nobleza que en los oscuros gestos de ese Hombre subyace. Sí, eso llegaste a entreverlo en Rusia, en el horror de frio y nieve de El tiempo de los emperadores extraños.

 Berlín y sus demonios. ¡Tus demonios Arturo Andrade! Berlín será la última prueba. En ella habrás de perecer o renacer convertido en el hombre nuevo que aspiras a ser sin tan siquiera saberlo. Los demonios de Berlín nos habla del ocaso de un reino en el que la violencia y la locura imperaba por doquier, de la caída de un genio del mal que supo auparse a los altares más sagrados de su patria gracias a la ciega veneración de un pueblo que también esperaba su salvador.

En medio de tan monumental debacle, Arturo Andrade trata de descubrir las fuerzas oscuras que sirvieron de sustento a ese reino del dolor.
Los demonios de Berlín es un thriller escrito con pasión y rigor documental, que cierra la trilogía sobre Arturo Andrade, un militar de los servicios secretos franquistas que tras la Guerra Civil Española, y su paso por el frente ruso como miembro de la famosa División azul (varios miles de soldados españoles que fueron enviados por Francisco Franco a luchar junto a las tropas de la Alemania nazi durante la invasión de URSS), acabará investigando una muerte truculenta en el Berlín de octubre de 1945 durante el asedio final de las tropas aliadas.
Lee la novela Los demonios de Berlín y ven a comentarla con el propio autor durante la sesión de club del libro que, en el marco de la decimoquinta edición del festival literario Metropolis Bleu, se celebrará en nuestros locales el próximo miércoles 27 de abril a las 18h30.

Para más información pincha en este enlace del programa oficial de Metropolis Bleu.

Agradecemos a Air France su colaboración para hacer posible la presencia de Ignacio del Valle

Sergio Ramírez ganador del premio Metrópolis Azul

Sergio Ramírez nació en Nicaragüa en 1942. Su carrera literaria abarca 50 años. Sus libros han sido traducidos a más de 16 idiomas y ha sido ganador de numerosos premios literarios internacionales, entre los cuales está el Permio Internacional de Letras José Donos.

Sergio Ramírez forma parte del consejo de la fundación de periodismo de Gabriel García Márquez en Cartagena Colombia.

En su sitio web los lectores pueden descargar gratuitamente, algunas de sus obras que se encuentras fuera de circulación como el primer capítulo de Castigo Divino una de sus primeras novelas, que cumple 25 años desde su publicación, asi como  los tomos I y II de El pensamiento vivo. 

Visiten su sitio oficial y también su página en Facebook donde comparte anécdotas sobre su oficio de escritor.

Consulte el programa de Metrópolis Azul para informarse de esta y otras actividades en español. 

Ignacio del Valle en el festival Metrópolis Azul en Montreal

Ignacio del Valle, fotografía tomada de su sitio oficial
 Agradecemos a:
su patrocinio para las actividades de
Ignacio del Valle en el festival Metropolis Bleu

Ignacio del Valle estará presente en el festival literario Metrópolis Azul en Montreal. Contaremos con su presencia en la Librería Las Américas y en el Instituto Goethe de Montreal para las actividades siguientes:

Duración: 60 minutos

Caras, tigres y fugitivas: Lecturas en idioma español
Sábado 27 de abril a las 14h
En: Librería Las Américas
Duración 60 minutos

Literature as refuge
Auspiciado por el colectivo Lisez l’Europe
Instituto Goethe
Sábado 27 de abril a las 15h
Duración: 60 minutos
De Ignacio del Valle se podría decir que goza de una sólida posición, aunque demasiado discreta aún, en el actual panorama literario español. 
La solidez se la proporcionan sus siete novelas ya publicadas (algunas premiadas), el hecho de que una de ellas, El tiempo de los emperadores extraños, haya sido llevada al cine por Gerardo Herrero bajo el título Silencio en la nieve, y los más de cuarenta galardones obtenidos por la escritura de sus numerosos relatos, una selección de los cuales acaba de ser publicada con  el título de Caminando sobre las aguas por la editorial Páginas de Espuma. 
¿Puede entonces ser discreto quien además colabora asiduamente en diversos medios públicos de difusión como la radio o la prensa escrita? Sin lugar a dudas, debiéndose buscar la causas en, por un lado, la magnitud de dicho panorama literario y, por otro, en el hecho de que, como el propio Ignacio del Valle lo ha mencionado alguna vez, haya carecido de padrinos con los que acudir a la pila bautismal de la escritura y haya debido abrirse camino él solo en tan basto frente.

Esa discreción nos sorprende, no obstante, desde el instante mismo en el que cualquiera de sus libros cae en nuestras manos. 

La escritura de Ignacio del Valle es prístina y meridiana, lo que denota un gran conocimiento de nuestra lengua y un total dominio de su sintaxis, algo de lo que adolecen hoy en día muchos de los autores coronados con los laureles del éxito. Una simplicidad que, elevada al rango de arte y amalgamada a tramas magníficamente hilvanadas, a personajes profundamente reales y a contextos sólidamente construidos gracias a un concienzudo trabajo de documentación, convierte cada uno de los libro de Ignacio del Valle en una experiencia casi extática de cuyas impresiones el lector tardará en reponerse. 
 Ignacio del Valle afecciona temas y valores universales: el amor, el miedo, el odio, la identidad, la condición humana, las crisis sociales y personales, la guerra…; temas que nos llevan a una profunda reflexión sobre nosotros mismos y el mundo en el cual vivimos. Porque, entre otras cosas, como él comenta: la labor del escritor consiste en tratar de estructurar y poner orden en todo ese caos que impera en el mundo, en recrearlo de forma ordenada y coherente en cada uno de los libros que escribe. 
No podía ser de otro modo para quien, como es el caso de Ignacio del Valle, la escritura es una necesidad innata a la que ha decidido consagrar lo más claro de su existencia.