Tengo tanto que contarte – Ángeles Escudero y Care Santos

Disponible en Las Américas

Querida Ángeles; querida Care, 

Hace apenas unos días que terminé la lectura de vuestro libro y una fuerte emoción sigue aún incrustada en esa parte del pecho en la que lo material y lo intangible se estrechan formando un todo indisociable. Una novela que versa sobre la amistad hasta el punto de hacer de ella su principal protagonista, no puede ser el resultado sino de la estrecha relación que, me consta, existe entre vosotras. En un mundo como el nuestro, en el que el individualismo y el egoísmo son valores cada vez más en alza, vuestra apología de la amistad sin reservas adquiere por ello una importancia muy especial. 
Los caminos de Olvido y de Abril, vuestras dos alter ego, se entrecruzan por primera vez en Cumbres Blancas cuando apenas tienen dieciséis años de edad. ¡Qué nombre más contradictorio para una escuela de verano que, ubicada en plena sierra malagueña, posee la reputación de ejercer la más estricta disciplina sobre los jóvenes recalcitrantes que allí van a dar con sus huesos!
Olvido es la hija de una conocida actriz de teatro y el fruto no deseado de un desliz amoroso ocurrido entre su madre y un hombre casado. Su relación con ambos es fría y distante, dominada por un profundo sentimiento de abandono, de no haberse sentido querida nunca. Abril arrastra consigo la incomprensión de la muerte temprana de su madre. Todo intento por parte de su padre de rehacer su vida, de buscar una nueva compañera, le resulta poco menos que insoportable, y nada le produce mayor placer que tratar de sabotear sus proyectos. 
Tumultuosa al principio, la relación entre ambas derivará rápidamente hacia una amistad impregnada de fuertes dosis de complicidad. Una amistad que, sujeta como todas a múltiples contingencias y a periodos de gran enfriamiento, permanecerá siempre viva hasta reaparecer, años más tarde, con más efusión y fuerza que nunca. 
Entretanto, atrás quedaron los cursos de teatro en Madrid y aquel primer amor que, a pesar de los golpes del destino, no tuvo nada de efímero. ¿Cuál era su nombre, Abril, el de aquel profesor de origen americano que acabó determinando el curso de vuestras vidas hasta extremos insospechados? Atrás quedaron también la huida a Tremezzo en compañía de Olvido, aquel refugio momentáneo frente al lago Como, la larga estancia en Londres, donde Olvido, lanzada ya en la carrera de gran actriz internacional que pronto sería, habría de plantar la semilla del alejamiento casi definitivo entre ambas. 
¿Episodios evitables o inevitables? La amistad, ese país sin fronteras definidas y siempre cambiantes, de orografía a veces dura y caprichosa para cuyo recorrido se requiere de toda una vida, está llena de ellos. En el fondo, a pesar del tiempo trascurrido, lo verdaderamente importante es poder un día decir: 
“Querida Olvido:
Puede que me haya vuelto loca. Si no, no estaría escribiéndote. La última dirección tuya que tengo es de hace más de diez años, y de Londres. Por eso mando este mensaje al correo para fans de tu Official Website… Tengo una noticia bomba: me voy a casar. Dentro de cinco meses. ¡A los treinta y cinco!… Puede que te sorprenda lo que voy a decirte, pero no quiero hacerlo sin ti. De hecho, por eso te escribo…
Abril.”
Este es el pistoletazo de salida de vuestra novela. Un intercambio epistolar, verdadero exponente del género a pesar de que se mantenga gracias a las tecnologías propias de nuestro siglo, que le aporta frescura y dinamismo y permite a la a veces olvidada Olvido, estar siempre presente hasta el momento final, cuando tomará la palabra para, en primera persona, tratar de darle un nuevo sentido a la historia de ambas y cerrar así el círculo de sus vidas.
Uno no puede evitar el querer adivinar qué partes del texto deben su “maternidad” al ingenio y la imaginación de la una o de la otra, aún a sabiendas de que se trata de una tarea inútil. Los diferentes párrafos y capítulos están tan bien imbricados, tan estrechamente enlazados, que el resultado obtenido no puede deberse sino a un ser mutante en lo literario, un ente surgido de la fusión de ambas plumas al que, como lector, quisiera augurar un porvenir brillante y fecundo. 
¡No ceséis de seguir escribiendo todo aquello que tanto necesitáis contarnos y que tanto nos gustaría leer!
Francisco Hermosín
Librero en Las Américas