Sugerencia del mes: Cuba Linda y perdida de M.ª Carmen de la Bandera

“Si cuba no fuese tan rica y tan linda, no sería tan codiciada”. Estas son algunas de las palabras que M.ª Carmen de la Bandera pone en boca de Antonio Maceo, quien junto a José Martí y Máximo Gómez, lideró los levantamientos campesinos que concluyeron con la emancipación de la isla de Cuba de la corona española en 1898.

Lo que de la Bandera propone en este relato destinado a jóvenes de 12 y más años de edad, es la revisión de uno de los episodios capitales de la historia moderna de la Perla del Caribe, permitiendo en algunos momentos augurar la situación no menos dramática que Cuba sigue viviendo aún en esta segunda década del siglo XXI. Porque de una cierta manera, la historia de Cuba es la crónica de una codicia, de los apetitos voraces que siempre ha despertado debido a sus recursos naturales y económicos y a su particular posición estratégica.

Nada más lejos de la mente de M.ª Carmen de la Bandera que la idea de hacer política en este relato que, si algo pretende, es legitimar las aspiraciones de todo individuo a la justicia, la dignidad y la libertad, una Santísima Trinidad de valores en equilibrio siempre precario sobre la piedra angular del sentido de la responsabilidad y la capacidad de compromiso de quienes a ella aspiran.

De la mano de dos muchachos de 13 años de edad, Gaby y Tam, blanco uno, mulato como Maceo el otro, nos adentramos en los vericuetos de la situación del campesinado en Cuba, de los conciliábulos organizados en pro del levantamiento contra los españoles, de la organización de los grupos de mambises que, armados en su mayoría de simples machetes, irán liberando las diferentes provincias de la isla con el costo de mucha sangre derramada. Gaby y Tam seguirán los pasos de sus padres combatiendo al lado de los líderes del levantamiento quienes, comenzando por José Martí, irán perdiendo la vida en diferentes enfrentamientos con las tropas española. Esa será también la triste suerte de Tam y de su padre.

Del otro lado del Atlántico, en la ciudad andaluza de Jerez de la Frontera, Pedro, un chico de la misma edad que Gaby y Tam, vive con mucho dolor la partida de su hermano Juan, enrolado de fuerza y enviado a combatir en la guerra de Cuba. La ignorancia sobre lo que de verdad está pasando en la colonia es grande, y la falta de moral combativa por parte del pueblo llano, que ve en esta guerra una causa perdida que le es extranjera, además de una forma más de explotación por parte de las clases dirigentes y económicamente favorecidas, choca con la ceguera, el orgullo trasnochado y los intereses de muchos políticos y terratenientes dispuestos a defender las posiciones españolas a cualquier precio.

Las convicciones y la fuerza de carácter de los tres muchachos les llevarán a vivir experiencias de fuerte contenido existencial del que Gaby y Pedro saldrán crecidos. Nacidos en orillas opuestas del océano Atlántico, sus vidas acabarán convergiendo poco después de la independencia de Cuba y el exilio de Pedro en Venezuela.

Cuba linda y perdida conducirá al joven lector a una profunda reflexión sobre las difíciles y precarias condiciones de vida de ambos pueblos, obligados a compartir un destino común en el que ambos acabarán ganando y perdiendo mucho. Los cubanos, una libertad transitoria ahogada poco después por los americanos y finalmente sacrificada en la experiencia del comunismo castrista; los españoles, una modernidad liberada del lastre del colonialismo que, tras la catarsis de la Guerra Civil y cuarenta años de franquismo, habría de desembocar en la España que hoy conocemos.

Cuba linda y querida ha sido editado por Anaya dentro de su magnífica colección Leer y pensar, una cuidada selección de libros dirigidos a lectores de entre 10 y 15 años, cuya lectura implica de manera especial una profunda reflexión sobre la vida, sobre aquellas cuestiones que preocupan al ser humano, de cualquier edad y condición, y que en la adolescencia marcan decisivamente la trayectoria hacia la madurez.

Su autora, M.ª Carmen de la Bandera, nació en El Burgo (Málaga). Es licenciada en historia, maestra y animadora de lectura. Durante muchos años ejerció la enseñanza y eso le ha dado un conocimiento de los gustos y la manera de acercarse a los niños/adolescentes. Su ilustrador, Eduardo Estrada, nació en Madrid en 1967 y es colaborador habitual de El País. Su objeción de conciencia es la culpable de que ahora sea un ilustrador profesional.

Disponible en Las Américas

Francisco Hermosín
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