Pablo Urbanyi. La escritura como acto de fe

Nadie duda, a estas alturas, de la solidez de la obra de Pablo Urbanyi. La reciente publicación de su último libro, El zoológico de Dios II, y la reedición de su ya emblemática novela Un revolver para Mack, que desde aquí les invitamos a leer, no ha hecho sino redoblar el interés por la misma. Pasar de largo sin detenerse a admirar algunas de las miles de páginas que la constituyen, es como cerrar los ojos ante uno de los paisajes más admirables de la narrativa argentina contemporánea.

Biobibliografía

Escritor argentino nacido en Hungría. Con siete años emigró a la Argentina, adoptando su ciudadanía. Fue vendedor, periodista, actor y director de teatro, antes de publicar su primer libro de cuentos, Noche de revolucionarios (1972) y más tarde Un revólver para Mack (1975), una novela policial de tono paródico. En 1975 entró a trabajar como redactor en el Suplemento Cultural del diario La Opinión de Buenos Aires.

Allí hizo reportajes, entrevistas, notas sobre diferentes temas, crítica de libros, hasta que en 1977 la situación política imperantes en su país lo obligó a emigrar. En Canadá escribió su tercer libro, la novela En ninguna parte (1981), a la que siguieron, De todo un poco, de nada mucho (1988) y Nacer de nuevo (cuentos, 1992). En 1993 fue finalista del Premio Planeta Argentino con la novela Silver, publicada al año siguiente por Editorial Atlántida, Buenos Aires. Su trayectoria sigue incorporando títulos que van apareciendo con más regularidad. Entre ellos, las novelas Puesta de sol (1997), 2058, en la Corte de Eutopía (1999), Una epopeya de nuestros tiempos (2004), El zoológico de Dios (2006) y El número 125 (2008), una deconstrucción paródica de la novela erótica. A estos hay que añadir la reciente publicación de El zoológico de Dios II, y la reedición de Un revólver para Mack. Varias de sus novelas fueron traducidas al inglés, francés y al húngaro. Pablo Urbanyi ha recibido premios y menciones. Fue ganador del Premio Somos 2004 a la Expresión Literaria y del Latin-American Achievement Awards Canadá. En diciembre de 2005, su ciudad natal, Ipolyság (Šahy en eslovaco) lo nombró «Ciudadano de Honor» por sus méritos literarios y su compromiso con la palabra. Además de conferencias y lecturas en Hungría, Francia, Estados Unidos, España, Argentina, Canadá y Alemania, ha publicado cuentos, artículos y comentarios críticos en diferentes medios de los países mencionados. Es miembro del PEN Internacional.

Un revólver para Mack
Comentarios de Juan Sasturain

Esta originalísima novela policial ambientada en Buenos Aires no me es ajena. Más aún, la siento muy próxima, resultado puntual de una sensibilidad y de un clima creativo compartidos con Urbanyi y con otros escritores de nuestra generación. Publicada originalmente en 1975, Un revólver para Mack forma parte –con plena, absoluta singularidad- de una serie de relatos emparentados por su tributo o referencia al policial negro norteamericano, gesto narrativo del que participan con alevosía textos como Triste solitario y final de Soriano, mi Manual de perdedores y, con menor subrayado paródico, relatos y novelas de Sinay, el primer Laiseca, Battista, Martini, Manzur, el primer Feinmann, Saccomanno, incluso Varlotta, Giardinelli, y Paco Taibo en México, y Vásquez Montalbán, Andreu Martín y Juan Madrid en España, entre otros. Y en esta lista, el revólver de Mack es de los primeros en disparar, cronológica y sintomáticamente, desde esta latitud de la lengua.

Resulta por eso muy estimulante una relectura a la distancia, sobre todo porque el primer relector ha sido el mismo Urbanyi, que ha vuelto sin culpa, piedad ni pudores a trabajar su texto y la desaforada peripecia de su genuino antihéroe.

Más cerca de aquel Midnight cowboy de Jon Voigt o de un tragicómico Maxwell Smart que de cualquier Marlowe o agente de la Continental, su patético grandote, ese imberbe mal crecido Gerardo Romero -devenido Mack Hopkins- y su ruidoso 44 envidia del Dirty Harry de la época, diseminan la prodigiosa historia a lo largo del mapa y de los años de plomo como quien arroja los granos de maíz que engullen las palomas de la emblemática Plaza de Mayo, contigua de su oficina y del cada vez más oscuro Poder.

Nunca un detective ha sido más privado (de todo) que el entrañable Mack.

Juan Sasturain

El zoológico de Dios II
Comentarios de Sandra Pien

El dormirse al traqueteo del tren organiza la arrullada ilusión ante la destemplanza del exilio en un niño de 8 años. La historia de Fénix continúa aquí su aventura; atrás quedó su Ipolyság natal. Por delante, un tren que entra a la estación de Praga y un trasbordo para por fin salir y respirar. En un barco rumbo al sur, Fénix sentirá el primer contacto con la infinitud del mar; en el recuerdo, su inocencia socavada para siempre por la guerra.

Luego, la vorágine de la vida. Los años de la adolescencia, como contracara de la severa autoridad materna, llegarán con la ampliación del horizonte: amigos, lectura, libertad. Enseguida, el aprendizaje del sexo y del amor más pleno hecho carne en el erotismo, los ámbitos universitarios, al renacimiento de lo nuestro, y la militancia en los años 70.

En la segunda parte de esta novela le acontece la categórica traslación desde Longchamps a Buenos Aires. El estudio, el primer trabajo, el oro y el dólar, su propio negocio de anticuario, el casamiento, los hijos, una pasión inesperada y perturbadora dentro del clima enrarecido y de desconfianza hasta de la propia sombra en que se vivía en esa Buenos Aires.

La vida de Fénix es una búsqueda de la búsqueda en sí misma. La crisis, un intento del suicidio del padre, partida hacia un nuevo espacio, un nuevo nombre de país y a la espera. Desde una sutil y entramada dinámica de dos ejes -el pasado y el presente-, el narrador adulto expone su ironía y su fuerza narrativa para contar la vida del niño que fue, ese Fénix que insiste en renacer y pervivir desde la memoria, en la fuerza del acto más humano: el escriturario. Y en medio, la aventura de vivir y de inventarse a cada instante para poder lograrlo.

Sandra Pien