Escritores hispánicos en Metrópolis Azul 2014 (V): Carlos Labbé (Chile)

Nacido en Santiago de Chile en 1977 y Licenciado en letras (es el autor de una tesis sobre Juan Carlos Onetti y otra sobre Roberto Bolaño), Carlos Labbé es, además de escritor, músico pop, guionista de cine y televisión, crítico literario, antólogo, profesor de universidad y editor.

Su novela Libro de plumas, publicada en 2004, lo convirtió en uno de los nuevos referentes de la literatura chilena. Las novelas Navidad y matanzas (2007) y Locuela (2009), amplificaron ese reconocimiento consagrando a Labbé como un nombre indiscutible de la nueva literatura latinoamericana. En 2011 publicó el conjunto de sus cuentos bajo el título Caracteres blancos. Piezas secretas contra el mundo, aparecida a principios de este año, es su última novela.

La obra de Carlos Labbé escapa fácilmente a la aplicación de la taxonomía imperante en el mundo de la novela. Hastiado de las recetas y salsas, en extremo empalagosas, de las que con frecuencia se abusa en la cocina literaria actual, la escritura de Labbé obedece a una lógica estética propia que se podría considerar como reaccionaria y anticonformista. Calificativos como los de “terrorista literario” o “hacker de la palabra” se combinan a las voces de quienes lo consideran como el más arriesgado de los nuevos autores chilenos. En efecto, Carlos Labbé lucha contra “la imposición de una narrativa transparente e inocua que ni incordia ni dificulta”.

En cuanto al lector, ¿cuál debe ser sur rol en su particular manera de hacer literatura? Lejos de la actitud pasiva a la que éste se ve abocado en el consumo de la escritura tradicional, Labbé propone una participación activa en el proceso de creación del que él es, ante todo, el elemento detonador. Ese punto de encuentro entre autor y lector que es el libro debe cesar de entenderse en términos exclusivamente lúdicos para convertirse, más bien, en un espacio de reflexión con el que cambiar el mundo y las mentalidades. 

El camino escogido por Carlos Labbé en su particular tránsito por las letras hispánicas no está exento de riesgos, no. Pero como él mismo ha dejado escrito en su novela Locuela, “la literatura es un duelo a muerte”.

Fuentes:
Editorial Periférica
El País
La tercera