Cesar Reynel Aguilera y Francisco Garcia Gonzales: El exilio montrealés de dos escritores cubanos.


April 25 @ 6:30 pm – 7:30 pm | $8
Librería Las Américas

La situación actual por la que está atravesando Cuba, donde ligeros vientos de cambio están haciendo nacer la esperanza en el corazón de algunos al tiempo que pierden su fuerza ante el escepticismo de muchos, convierte este encuentro  entre Francisco García y Cesar Reynel, escritores cubanos afincados en Montreal, en una velada memorable para todos aquellos que queremos conocer los posibles derroteros de su futuro cercano.

César Reynel Aguilera

César Reynel Aguilera. La Habana, 1963. Se graduó de médico en el año 1987 y en 1992 terminó un Máster en Bioquímica Clínica. Trabajó durante diez años como investigador en los centros del llamado Polo Científico de La Habana y en la Universidad de Montreal, ciudad en la que reside desde 1995. En el año 2001 decidió dedicarse a escribir. Sus cuentos y artículos han sido publicados en revistas como La Jornada Semanal, Encuentro, Caleta y Replicante. Es un asiduo colaborador de los blogs sobre asuntos cubanos y desde el año 2013 tiene su propio blog (aguilera)  Ha publicado dos libros de ficción: Monólogo de un tirano con Maquiavelo, y Ruy. En estos momentos trabaja en la escritura de Razones de Angola, una historia de la revolución castrista contada a partir de la relación estrecha, y durante mucho tiempo oculta, de los hermanos Castro con los comunistas cubanos.

Francisco García Gonzalez

Francisco García Gonzalez nació en Caimito de Guayabal, La Habana, Cuba, en 1963. Se licenció en Historia por la Universidad de La Habana en 1990. Ha publicado, entre otros libros de cuentos, Juegos permitidos, Color local y Qué quieren las mujeres. Se ha desempeñado como editor de la Editorial Unicornio y la revista Habáname. Ha obtenido varios premios como narrador – entre ellos el Premio de Cuento Ernest Hemingway /Cuba, 1999) – y como guionista de cine. Es coautor, junto a Enrique del Risco, de Leve historis de Cuba, una extraordinaria historia de Cuba en ficciones “en la que se reinventa todo el imaginario popular cubano”.

The Walking Immigrant, su nuevo libro, es descrito en estos términos por E. del Risco:

“The Walking Immigrant es un libro escrito contra ciertos mitos. Interesados y alevosos mitos, debería decir. El más interesado y alevoso es ese que enuncia que los escritores no pueden ser trasplantados so riesgo de secarse, creativamente hablando, de morir. Sobre todo si han alcanzado su madurez más plena. Más si como Francisco García González se es uno de los mejores narradores de su país -Cuba- amén de exitoso guionista de cine y se ha mudado a un paisaje bien diferente no como un simple traslado laboral sino para partir de cero, empezar una nueva vida. Difícil encontrar una épica más común en nuestros tiempos -y más difícil de representar- que aquella en que el punto de partida es cualquiera de esos lugares comunes que intentan resumir la pérdida absoluta de capital simbólico y real, y que su trama consista en esa reinvención desde la nada: como aquella leyenda caucásica de un segundo nacimiento que es a la larga el real porque te define para el resto de tu vida mucho más que el primero.

Que exista este libro es una suerte de milagro. Milagro que, ante la magnitud de la historia a contar -eso que podríamos llamar “la épica del desarraigo”- se renuncie al patetismo tan usual en esos casos para contarlo con la convicción del que lo ha sufrido todo en carne propia y la gracia que solo pueden dar los años, la distancia o un talento descomunal. Y que todo sea contado con una prosa depurada y adictiva como el líquido que sale de entre las piernas de uno de los personajes de este libro. Y Francisco lo consigue derrotando al mito que aludíamos antes, un mito que, como todos los que existen, ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Y lo derrota hasta invertirlo y dejarlo de esta manera: un escritor verdadero se enriquece al ser puesto en contacto con una realidad distinta porque el cambio de paisaje lo obliga a sumergirse en la más temible y oscura de nuestras realidades que es por supuesto, nuestro propio interior”.